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La epidural!!!
La experiencia del parto es, para muchas mujeres, un momento mágico y emocionante; para otras, en cambio, representa un verdadero trauma psicológico. Desde hace un tiempo, la medicina moderna ofrece una óptima solución a este "problema": la anestesia epidural.
La epidural es un tipo de anestesia local que deja insensible la zona inferior del cuerpo, por lo que la futura mamá no siente el dolor de las contracciones durante el trabajo del parto. La anestesia se inyecta en la parte inferior de la columna vertebral mediante una aguja aplicada a un catéter de plástico, que llega hasta el espacio peridural, zona en la que se encuentran las fibras nerviosas responsables del dolor.
La introducción de la aguja y el catéter se efectúa después de aplicar una suave anestesia local. Por ello, la mujer no advierte ningún dolor, ni siquiera durante la fase preparatoria. Durante la aplicación, es necesario que la mamá se tienda sobre un costado; a continuación, puede adoptar cualquier posición, así como realizar algunos movimientos y, si lo desea, caminar.
En España, el 30 por ciento de las mujeres eligen esta técnica anestésica para dar a luz. Sin embargo, a pesar de que es un método eficaz y seguro, todavía existen algunos prejuicios difíciles de superar, sobre todo, los que tienen que ver con los problemas que pueden surgir después de la inyección. Veamos cuáles son los beneficios e inconvenientes de este tipo de anestesia y en qué casos está contraindicada.
Cuándo se puede utilizar
• La anestesia epidural carece de contraindicaciones en el 99 por ciento de los casos. De hecho, este tratamiento está recomendado para las mujeres que sufren determinados problemas, como diabetes, hipertensión, gestosis, desprendimiento de retina, miopía grave o cardiopatía, y desean evitar la cesárea.
• Por el contrario, la epidural no se debe administrar si existen enfermedades de coagulación, alteraciones de la columna vertebral (como la hernia discal), infecciones graves generalizadas o localizadas en la espalda (como el herpes zoster), enfermedades del hígado, consumo de anticoagulantes o intolerancia a los anestésicos.
• Para establecer la idoneidad de este tipo de anestesia, la futura mamá deberá realizarse análisis de sangre específicos antes del parto.
• Pros y contras
Los efectos secundarios que se derivan de este tipo de anestesia son muy leves, y se producen sólo en casos excepcionales:
• Bajada transitoria de la presión.
• Sensación de prurito.
• Hormigueo y pesadez en las piernas.
• Dificultad al orinar.
• Dolor de cabeza.
Mucho más interesantes son sus beneficios. Así, la epidural:
• Favorece la dilatación natural del cuello del útero, con lo que el parto es más rápido.
• Reduce el estrés relacionado con el parto, lo que repercute en el bienestar del bebé.
• No dificulta la lactancia materna.
• Es ideal en caso de que, por alguna complicación, se tenga que practicar una cesárea de urgencia, pues la paciente ya está anestesiada y no se pierde tiempo en prepararla para la intervención.
La epidural tiene que ser administrada por un equipo de anestesistas especializados en este tipo de tratamiento, que deben estar presentes en el hospital durante las 24 horas.
Los hospitales que practiquen este tipo de terapia deben garantizar a las pacientes una oportuna asistencia en cualquier momento del día y de la noche.
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